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Iglesia Adonai Mexico

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    Chand - Desarollando una cultura de liderazgo

    Reflexión: Lideres - Los Pedros y los Juanes (Juan 21)

    Hace dos domingos atrás era el domingo de Resurrección cuando celebramos la resurrección de nuestro Señor y salvador Jesucristo. Yo creo que Él resucitó corporalmente de entre los muertos y que está sentado a la diestra del Padre intercediendo por nosotros y que es el Rey de Reyes y el Señor de los Señores.

    Se encontró una vez con un grupo de discípulos después de su resurrección y les dijo: “vayan para allá que ya voy”. La historia se encuentra en Juan, Capítulo 21, no tienes que leer el texto ahora, anótalo y lo lees después. Pero estaban cansados esperando a Jesús. ¿Usted se ha cansado de esperar a Jesús? ¿Cuantos ya han aprendido que Cristo nunca está apurado? Siempre toma su lindo tiempo. Avanza, avanza que te necesito ahora. Yo llego, ya voy, relájate, voy para allá.

    Aquí están los discípulos reunidos esperando a Jesús y dicen nos vamos a pescar otra vez, muchachos. ¿Usted notó cuan rápidamente encontraron barcos? No estuvieron pescando por tres años y medio, pero los barcos y las redes ya estaban listos. Tenían un plan B si lo de Jesús no funcionaba. Si este ministerio no funciona tengo que tener otro tipo de carrera por si acaso. Así que se fueron a pescar y no recogieron nada. Como tres años y medio atrás y Jesucristo aparece en la costa, la ribera del mar. Dice: “¿Cogieron algo?” Nada. Y entonces Jesucristo les dice: “tirad la red para el otro lado” igual como les había mostrado tres años antes.

    La Biblia dice que Pedro reconoce la voz del Señor y que estaba pescando desnudo yo no se explicar ese detalle. Nunca he pescado en mi vida, a lo mejor eso hacen los que pescan. Yo no se. Cuando yo esté en el cielo y tenga eternidad para disponerme del tiempo, voy a decirle: Hermano, Pedro, ¿qué estaba pasando? ¿por que estuviste desnudo? La Biblia dice que Pedro se tapó con su capa, brincó al agua y cuando se está acercando a la costa y los discípulos están con él y todos los peces que habían cogido están ahí, ya Jesucristo tiene el desayuno servido.

    Cuando llegan a donde el desayuno que Jesucristo preparó, Jesucristo mira a Pedro y le hace una pregunta sencilla: ¿lo amas a ellos más que a mi? Está hablando de los peces. La versión de King James dice de esta manera: ¿Me amas a mi más que a estos? Pedro no está contento, está avergonzado, está enojado, está frustrado, ha estado pescando toda la noche y no ha cogido nada. Y el le dice a Jesús: Si, si. Y le pregunta: ¿Tu deberás me amas? Si. Por tercera vez le pregunta: ¿tu me amas? Ya Pedro está hasta aquí y le dice: tu ya sabes.

    Cristo ya debería haber retrocedido porque conoce el temperamento de Pedro pero ¿cuántos de ustedes saben que Jesucristo no se retrocede de nuestra área de necesidad? Todavía está empujando los horizontes de Pedro, y le dice: Pedro, te voy a contar como te vas a morir. ¿Quién quiere saber como va a morir? Le dice: Ahora tu eres joven, te sales donde quieres pero va a venir un momento en tu vida en que vas a ser viejo y la gente te va a llevar a lugares donde usted no quiere ir. Ahora ya Pedro está bravo con Jesucristo.

    ¿Usted se ha puesto bravo con Jesucristo? ¿Cuando te sigue condenando por cosas que necesitas hacer? Tu vas a la iglesia y de eso hablan, el predicador predica de eso mismo, el director de alabanza alabó de eso mismo, después de culto llegas a casa, pones la radio y el predicador de radio está hablando del mismo tema, usted prende el televisor y hay un predicador en el TV hablando del mismo tema. Ya Pedro está airado con Jesucristo y quiere mover la atención de su persona a la persona de Juan. Juan estaba pescando también, pero Jesús no estaba hablando con Juan.

    ¿Qué sabemos de Juan? Era el discípulo que Jesús amaba. Sabemos de los 70 discípulos, después había 12 discípulos, luego 3 Pedro, Pablo y Juan y el que más amaba era, ¿quién? Juan ¿Cómo lo sabemos? Porque Juan dice eso de si mismo. En Juan Capítulo 21 Juan dice, Jesús me ama a mi más que a nadie. Si usted estuviera escribiendo un libro de la Biblia no pondría eso ahí? Aquí está Juan y aquí está Pedro y Jesús ha estado pucheando a Pedro y de repente Pedro se cansa de Jesús y dice mirando a Juan: ¿Y qué de este otro, él estaba en el mismo barco? Háblale a él y déjame en paz. Y Jesucristo dice; a ti que te importa, atiende lo tuyo. ¿Si yo quiero que el viva para siempre a ti que te importa? Sígueme tu a mi.

    En el liderazgo muchas veces queremos mirar al otro líder. Cuando Jesucristo está hablando con nosotros de algo que nosotros tenemos que hacer decimos qué de ese, ese otro? Jesucristo está en la cruz, mira al pie de la cruz, hay 2 personas al pie de la cruz, una es su mamá, su nombre es María, y la otra persona es uno de sus discípulos y su nombre es Juan. Todos los otros discípulos huyeron, Pedro ya ha negado al Señor está ahí atrás. Judas se colgó y los demás se han ido y está Jesús tendido sobre la cruz. Mira hacia abajo y dice: mamá, soy tu hijo mayor, es mi responsabilidad cuidar de usted. Yo necesito que tu vayas a la casa con Juan. Juan se va a ocupar de ti, mamá. Juan, te amo, has sido fiel a mi, puedes llevar a mi mamá a casa y cuídala por favor?

    Llega el domingo de Pentecostés, el espíritu santo ha descendido. ¿Y imagínate quien es el primer predicador? No es Juan, es Pedro. Está mirando a su mamá y le dice a su mamá: “ve a la casa con él”. Lo mira a Juan: “lleva a mamá a casa”. El dice contigo te voy a confiar a mi mamá, pero no mi iglesia. Porque el trabajo que yo tengo que ver realizado necesito alguien que pueda hacer más que solamente amarme. Necesito alguien que esté más allá de ponerse de acuerdo conmigo todo el tiempo. Necesito alguien que sea efectivo en su liderazgo. Si Pedro me ha avergonzado, Pedro me negó también y Pedro tiene un mal temperamento, se enoja fácilmente. Pedro no sabe muchas cosas pero no voy a dar a mi iglesia a gente que amo solamente, voy a dejar mi iglesia con alguien que pueda hacer el trabajo que hay que hacer.

    Y ese es el reto del ministerio. Es el reto de liderazgo. Damos posiciones y trabajo a personas que nosotros amamos, son gente buena, los amamos, ellos nos aman pero no pueden hacer el trabajo. Pero en tu iglesia hay personas como Pedro que siempre meten la pata, que siempre abren la boca, siempre están pescando desnudos, siempre hacen cosas estúpidas, pero usted sabe pueden hacer el trabajo.

    Yo he cometido muchos errores en esta área, le damos trabajo a personas y responsabilidades que están de acuerdo con nosotros y nos aman, y los ponemos en nuestra lista, pero a los Pedros nunca los ponemos en la lista, porque siempre nos traen más problemas de los que valen pero alguien necesita mirar los Pedros en el ministerio suyo. La gente con quien usted tiene que estar más tiempo porque cuando Pedro predicó el primer sermón bajo la unción del espíritu santo y dio el llamado al altar 3000 personas respondieron en el primer llamado.

    En el próximos Capítulo 3 están caminando hacia el templo, esta vez Juan está con Pedro y ven a este hombre paralítico, dicen oro y plata no tenemos pero de lo que tengo te doy. Tomaron un riesgo. Lo vieron a Jesús hacer pero ahora Jesús se fue. En el nombre de Jesús de Nazareth levántate y anda. ...... brincar y a alabar a Dios. Yo he perdido muchos líderes en mi ministerio porque me concentré en Juanes e ignoré a los Pedros.

    Que Dios coloque algunos Pedros en la lista otra vez. Aunque nos dan problemas, nos molestan mucho pero Dios tiene un plan para sus vidas porque cuando el espíritu toque a esas personas, cuando ellos reciban la unción del espíritu, hablen la palabra y la palabra sale con poder y en plenitud. No es lo que usted ve, es lo que él ve.

    La mayoría de nosotros en este auditorio son más como Pedro, metemos la pata todo el tiempo, todos los días cometemos errores, negamos al Señor a regularmente pero ¿no están contentos? Que no anda buscando el solamente los perfectos como Juan. ¿No estás contento de que haya venido a la vida suya y a la vida mía? Haces errores, convertir más errores, yo te permito hacer errores, pero vengan, vengan, vengan tengo un trabajo para usted todavía. Y una vez que nosotros entendamos que El nos llamó a pesar de que somos más como Pedro que cualquier otra persona. Y eso nos lleva de rodilla y decimos: Señor no soy digno, no soy digno pero gracias por llamarme. Cuando nadie más me llama tu me llamaste. Cuando yo mismo no me metí en esto, tu me llamaste. Así que me acerco a ti, te abordamos con humildad, no con orgullo como líder pero con humildad como un líder.

    Padre, quiero orar ahora mismo en el nombre del Señor Jesucristo, has sido tan bueno con cada uno de nosotros, ninguno de nosotros merecemos estar en este lugar, todos merecemos morir e ir al infierno pero tu en tu gracia y tu misericordia nos llamaste por nombre, no cuando éramos perfectos sino cuando estábamos muertos en pecado y nos llamaste, y no solamente nos llamaste nos escogiste y no solo nos escogiste nos comisionaste y no solo nos diste una comisión nos has llamado a ser líderes en el Reino de Dios. Así que nos inclinamos en humildad y decimos gracias Señor, gracias Señor, gracias Señor, gracias Señor, gracias Señor.

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